2/8/15

Ica y el oasis Huacachina

Hola a todos? Qué tal?

Estamos en Ica, nuestra última parada antes de volver a Lima, desde donde ya regresaremos a España.
Llegamos a Ica sobre las 18:30 de la tarde desde Nasca (está a tan solo 2 horas) y allí nos esperaba el dueño del alojamiento que nos había venido a buscar. Estamos alojados en Ica Adventures que no se encuentra en el centro, sino en Tinguiña, que vendría a ser como un barrio en las afueras. Habíamos leído muy buenas críticas de este hostal y no nos ha defraudado. El dueño se ha esmerado en que nuestra estada sea perfecta. La comida del hostal (que en realidad es como su casa) hecha por su madre y deliciosa. Además os ha ofrecido todo tipo de actividades por hacer. 
En Ica se pueden hacer principalmente 3 cosas:
-Ir a visitar bodegas y hacer una ruta enológica en la que probar diferentes piscos, vinos y demás (cosa que no va mucho con nosotros a pesar de ser españoles).
-Ir en barco a ver las Islas Ballestas (decimos ver porque en realidad no te bajas del barco) y divisar animales marinos y bonitas vistas de las islas. Y como ya hemos estado en varias islas tampoco ésta fue nuestra opción.
-Y por último la más divertida y popular (y que obviamente hicimos) ir al oasis Huacachina a montar en buggy y hacer sandboard.

Por la mañana desayunamos en casa (que estaba incluido) fruta local, zumo de naranja, té, pan con queso y mermelada y hasta comimos tamales. Y nos fuimos al centro en taxi (6 soles = 2 euros).
El centro de Ica es un poco caótico y poco turístico. Es caótico por el intenso tráfico predominado por taxis de color amarillo y mototaxis (se dice que hay más de 8000) que junto con los autos normales (que también hacen de taxis) van pitando por toda la ciudad constantemente para atraer la atención de los peatones. 


Además la conducción es un poco estresante pues se van metiendo los coches a la vez lo que produce frenazos y más pitidos. En el tema tráfico no parece que haya mucho control pues en numerosas ocasiones ves gente en moto sin casco, gente joven manejando (conduciendo), maniobras poco legales...
El centro de Ica no tiene mucho que ofrecer. Como decimos no es turístico (por lo menos hablando de turismo extrangero) y no es una ciudad cuidada ni que tenga mucho que ofrecer. 

Hemos ido, como no, a la plaza de Armas (sí, esa que hay en toda ciudad peruana) que es lo que se supone el epicentro de la vida de los Iqueños. Desde allí hemos paseado cuadra arriba, cuadra abajo viendo sus tiendecitas, iglesias y hablando con la gente local en varias ocasiones pues la verdad que aquí es donde más agradables y conversadores han sido. Ha habido un momento en que nos hemos metido en una zona que en dos ocasiones diferentes dos personas nos han hecho señales de que no siguieramos que nos podían robar... y como no cal tentar la suerte, "hem girat cua" (como decimos en Barcelona).

Hemos degustado las chocotejas, unos dulces típicos de la zona que consiste en frutos secos con manjar (dulce de leche) y todo recubierto de chocolate en lo que vendría a ser como una chocolatina Mars. Las vendían por todas partes pero a diferentes precios según la calidad. Además aquí también hay muchas tiendas de dvd y blue ray piratas pero que se venden como si de una tienda normal se tratara y con total tranquilidad, por lo que entendemos que no es ilegal.
También hemos encontrado muchas juguerias (no jugueterías) que nos encantan y aquí son baratas y con fruta fresca. Y en realidad, poco más.

La mayoría de gente que hace parada en esta zona (de camino a Lima o a Arequipa) se queda directamente en el oasis y pasa la noche de juerga allí. A Huacachina hemos ido por la tarde después de regresar al hotel para comer comida casera de la dueña.
A las 15:30 nos acercaron al Oasis que no se encuentra a más de 15 minutos de la ciudad. Se puede llegar fácilmente en taxi, en colectivo...


El "famoso" oasis nos ha defraudado un poco (o bastante). Mucha gente habla de él muy positivamente, pero acostumbra a ser gente que hace el viaje al revés que el nuestro y justo lo visita cuando acaba de empezar. Nosotros después de casi un mes por aquí nos ha parecido muy flojo.



Se trata de un oasis, sí, que hace años tenía agua que brotaba natural de la tierra y era cristalina. Hoy en día el agua está sucia ya que se mantiene de manera artificial. El lugar no está cuidado y hay zonas malolientes. Hay posibilidad de remar en su laguna con unas barquitas, comer en algún restaurante turístico, comprar souvenirs, subirte a las dunas de paseo por tu cuenta, alquilar una tabla de sandboard o hacer buggy.


Nosotros optamos por hacer buggy (que también te incluye la tabla de sanboard a media excursión). El problema es que era sábado y estaban desbordados, con lo cual en vez de dos horas tuvo que ser una y un poco a trotemoche. 

El rato en el buggy a toda velocidad por las dunas bien valió la pena, fue muy divertido. Y luego nos pudimos tirar en 2 ocasiones con las tablas pero en plan trineo (no en plan profesional como ya hicimos en el Valle de la Muerte).

Veamos las súper bajadas. La primera Miriam:

Ahí va Kike:

Charls:

And Mike:

El paisaje del desierto nos encanta!


La actividad, que cuesta 45 soles (unos 14 euros) nos pareció muy cara, pero finalmente conseguimos algo de descuento por las molestias (no saben como somos los españoles de peleones).

Total, que si nos preguntáis si vale la pena hacer parada para venir al oasis os decimos que no. Aunque como todo, depende: del tiempo que tengáis, del dinero y de vuestras prioridades. Si venís un grupo de amigos en plan juerga pues sí, os quedáis en un hotel del oasis con piscina, luego el buggy y por la noche fiesta. Pero si vienes con un mínimo de exigencia dirás: esto es el famoso Huacachina?

Bueno, pelillos a la mar. Estamos en el autobús de camino a Lima y nos suena fuerte decirlo, pero pasado mañana tenemos el vuelo a España. Y esta vez tenemos una sensación rara, como que nos ha llegado el final del viaje casi sin darnos cuenta.

Tenemos un día y medio en Lima que queremos aprovechar a tope y aquí estaremos, en Mundileando, contándolo todo con detalles hasta el último momento.

Saludos!!!!

1/8/15

Nasca: sus misteriosas lineas y geoglifos

Buenas a todos! Qué tal?

Nos encontramos en Nasca. Llegamos a las 6:30 de la mañana después de un viaje nocturno en autobús desde Arequipa. Todavía un poco cansados porque esta noche nos ha costado un poco conciliar el sueño, nos dirigimos hacia el centro a pie. Y se puede decir que casi "pusimos las calles" porque estaba todo cerrado y no había mucha gente. Los que sí que estaban ya preparados a esas horas, eran los muchos ganchos de agencias. En Perú y Bolivia los hay básicamente de dos tipos:

- El primer tipo suelen ser ganchos de agencias que atraen a los turistas a los negocios a cambio de una pequeña compensación económica por parte de la agencia, es decir, una comisión. No suelen subir demasiado los precios y cuando lo hacen, dejan un margen para las posibiles negociaciones de precio (casi siempre se puede bajar). Suelen ser inofensivos y a veces, incluso, te facilitan la faena.

- El segundo tipo no trabaja para nada oficial. Es decir son ganchos de pseudo taxistas, pseudo guías o pueden acabar gestionándote tours o excursiones oficiales (como si ellos se trataran de trabajadores en activo de esas empresas) por un precio mucho más elevado del real. En muchas ocasiones acabaran sacándole los cuartos al turista por uno o por otro lugar. Y en algún caso pueden llegar a ser completamente timos o acabar incluso en robos. Así que este tipo hay que tratar de evitarlo a toda costa.

Total, que nosotros muy amablemente hemos rechazado sus servicios y hemos continuado dirección una oficina de turismo oficial. Pues bien, en Nasca exite pero no abre (hemos ido en diferentes horas y nos lo ha confirmado una vecina). Genial!
Hemos ido a desayunar a un sitio de zumos donde por un euro tenías los vasotes de zumo natural variado de la foto (en España por el mismo te podrían clavar tranquilamente 5 euros) y mini bocadillos por 30 céntimos de euro cada uno... qué festín!


Ya os contamos que los bolivianos son muy creyentes y supersticiosos, pues lo mismo pasa con los peruanos (y en toda sudamérica). Pero no nos deja de sorprender ver cosas así (en la misma cafetería donde estábamos):


Además existe una industria paralela a la farmacéutica que vende todo tipo de productos para todo tipo de dolencias, que se venden casi como productos milagro. Es algo que al parecer tiene mucho éxito entre la población aunque no sabemos qué base científica tiene todo esto, qué control sanitario o si en realidad es un engañabobos. 

Algunos de los brebajes son bastante curiosos:


De camino a la plaza de Armas hemos encontrado la oficina de Aeroparacas, una de las compañías más importantes de vuelo de la ciudad con la que hacer la excursión para ver las lineas de Nasca. Llegamos a este punto por si alguien no está todavía situado cuando hablamos de Nasca y sus lineas, aclarar que estamos hablando de esos dibujos en la tierra (geoglifos) que seguramente alguna vez habréis oído hablar que aparecieron (y dicen que siguen apareciendo) en las zonas planas de los alrededores desde que la arqueóloga María Reiche los descubrió por allá el año 1946 y dedicó su vida a su estudio. Según ella estas lineas formaban parte de un gran calendario con el que saber las estaciones, fenómenos astronómicos y mejores épocas para cosechar.

(María es muy famosa en este pueblo)

Hay muchas teorías sobre quien, como y por qué los hicieron. Hay quien dice que son parte de un mensaje bíblico, otros un homenaje a los dioses del agua e incluso hay quien dice que fueron los extraterrestres quien las trazaron y que luego los indígenas las continuaron. Pero a día de hoy nadie sabe a ciencia cierta la verdadera finalidad por la que fueron diseñadas. 

(cada rincón de Nasca está decorado con referencias a sus lineas)

Sea como sea, es el mayor reclamo de esta ciudad, en la que a parte de eso, no hay nada más. Hemos paseado y paseado y no hemos encontrado nada más que nos llamara la atención, pues Nasca es un pueblo de pasada que vive por y para sus famosas lineas. Así que hemos ido directos al grano. 
Para ver los dibujos hay varias opciones: se puede ir a unos miradores que hay a unos 14 metros de altura o bien coger una avioneta y ver muchos más desde las alturas. Mientras que Mike ha optado por la avioneta, el resta del grupo ha cogido un autobús público (3 soles) y en media hora han llegado al mirador desde donde han podido observar básicamente 2 figuras, subiendo al mirador que les ha costado tan solo 2 soles.
Mike, por su parte, ha contratado el vuelo por unos 70 euros. 


En una van lo han llevado al aeropuerto de Nasca. Allí hay varias compañías de avionetas que hacen el trayecto de 30 minutos o de 1 hora en el aire. Mike ha cogido la media hora y ha sobrevolado el cielo peruano en busca de los misteriosos geoglifos.
El vuelo ha estado bien y ha sido muy curioso ver las diferentes formas desde arriba pues te da mejor visión. El problema ha sido que desde el minuto 1 el mareo ha podido con él y se ha pasado la media hora entera con ganas de vomitar. Hay que decir que si no os gustan los aviones u os dan miedo las alturas, mejor abstenerse de hacer este vuelo, pues la avioneta se mueve mucho y se pone totalmente de lado para dar giros y que todos los pasajeros puedan divisar bien los dibujos.

En el vuelo de 30 minutos se suelen ver unas 12 figuras (en el de 60 se ven unas 20). Aquí os mostramos algunas del vuelo que hizo Mike a ver qué os parecen:

(la ballena)


(los llamados trapezoides, aunque nosotros vemos triángulos)

(el simpático astronauta)

(el perro)

(el colibrí)

Las lineas son Patrimonio de la Humanidad desde 1994. Hay miles de lineas con diseños geométricos y geoglifos hay contabilizados más de 30. Algunos alcanzan casi 300 metros de longitud.

(la araña)

(el cóndor)

(enfrente del mirador están el árbol y las manos)


Así bien, si nos preguntáis nuestra opinión ¿vale la pena hacerlo? Pues como todo, depende. Si es un viaje largo y te estás mirando mucho el bolsillo, obviamente 80 dólares es un dineral y no te va a compensar. Si eres un persona interesada en hacer las cosas más relevantes de cada sitio y te gusta el tema de los misterios y las civilizaciones antiguas, segurametne sí te compensará. De todas maneras, como os hemos contado, el término medio es ver un par de dibujos (aunque no tan bien como desde la avioneta) pagando muchísimo menos y haciendo el trayecto en transporte público. 
Así que nosotros os exponemos y vosotros decidís :D

Una vez reunidos de nuevo hemos seguido paseando, hemos encontrado un mercadillo local... 


...y hemos ido a comer y a las 16:30 hemos cogido nuestro próximo bus dirección Ica, que es nuestra última parada antes de Lima (donde regresamos para acabar el viaje). Cada vez se siente más el final del viaje y nos entra un poquito de pena. Pero bueno, lo suyo es aprovechar al máximo lo que queda y eso es lo que pensamos hacer.

Un besote muy grande desde Ica!

31/7/15

De vuelta a Perú: Arequipa y el Cañón del Colca

Hola a todos! Y feliz día de las Fiestas Patrias en Perú (aunque con algo de retraso). 
Fue el día 28 de Julio y todo Perú estaba de celebración. Hubieron muchos actos, sobretodo en la capital, Lima, y las ciudades estaban engalanadas de color rojo y blanco con muchas referencias a la adoración por la patria que se siente en este país.

Llegamos a Arequipa desde Chile en un viaje que fue muy largo. Primero un autobús nocturno desde San Pedro de Atacama hasta Arica. Allí en taxi (está todo muy organizado) cruzamos la frontera hasta Tacna (el mismo taxista te ayuda con los trámites pues ya están muy acostumbrados). Una vez en Tacna cogimos el primer autobús que hubo dirección Arequipa. Y finalmente taxi hasta el hostal. Casi nada...

Como estábamos hambrientos lo primero fue ir a comer. Encontramos una crepería llamada Crepisimo (calle Santa Catalina, 208) que tenían un menú por 29 soles (8'5 euros) con jugo, ensalada, crepe y postre muy bueno y bien calificado en tripadvisor. Así que nosotros encantados.

Después de comer fuimos a pasear y a buscar una agencia para contratar el tour de 2 días por el Cañón del Colca. Arequipa es una ciudad con historia, bonita y muy cuidada. Tiene callejones y rincones encantadores, plazas interiores, el monasterio de Santa Catalina, iglesias bonitas, la plaza de Armas, etc... y mucho más, pero no teníamos mucho tiempo.

La iglesia de San Francisco







Claustro del antiguo Colegio de Santiago


Estas callejuelas nos recordaron un poco a Andalucía.



Iglesia de la Compañía

La plaza de Armas (hay una en todas las ciudades) es el lugar más concurrido de la ciudad y lugar preferido de los peruanos donde ir a pasear tanto de día...

Municipalidad Provincial (ayuntamiento) de Arequipa.


 ...como de noche.


Después de preguntar mucho finalmente contratamos la excursión por 120 soles (38 euros) que no está nada mal.
Por la noche fuimos a cenar al mejor restaurante de la ciudad: Chicha. Su chef es el reconocido Gastón (no el de la Bella y la Bestia) que aquí en Perú es muy famoso y tiene varios restaurantes galardonados. Sin embargo a pesar de eso, el buen servicio y lo bien que cenamos sólo pagamos unos 17 euros, así que no nos salió tan caro el capricho (además de tener en cuenta lo poco que hemos ido pagando en comidas a lo largo del viaje).

Para empezar tres tipos de panes con mantequilla picante.

Calabaza al ají (un mega platazo contundente) todito para Mike.

Karlos optó por el codillo.

Kike osobucco y Miriam camarón picante.

Y de postre panacotta de coco con piña confitada.

A las 3 de la mañana (sí, habéis leido bien) nos pasó a buscar la mini van por el hotel. Teníamos 3 horas hasta el cañón del Colca. La primera parada fue divisar los cóndores, que son aves típicas de esta zona. Según nos dijeron no hay contabilizados más de 50 en la zona. Desde este mirador es donde se va para observar estas aves volando. Nosotros vimos como unos 10 que nos pasaron muy cerca. Los cóndores alcanzan los 3 metros de ancho con las alas extendidas.






Paramos para desayunar y después la furgo nos llevó al inicio del trekking. Desde el punto inicial teníamos 3 horas de descenso por la ladera de la montaña en un camino que hacía zig zag con un paisaje espectacular del fondo del cañón.

En esta foto se puede ver claramente el camino en zig zag por la ladera de la montaña.

Al fondo del cañón hay un oasis donde están los alojamientos de la ruta del Colca. Parece cerca, pero tardamos muuucho en llegar.



Las vistas del cañón son impresionantes.






El camino no se hizo difícil, de hecho se pasó rápido porque íbamos con energía. Caminamos hasta que llegamos al río y paramos para esperar al grupo y para remojar los pies que ya los teníamos inchadicos.



mmmm momento relax en el agua heladita del río.



Luego, la zona donde íbamos a comer ya estaba muy cerca...



Después de comer teníamos una hora más pero esta vez de subida por un camino muy empinado hasta llegar a una cafetería donde de nuevo, esperamos a que llegaran todos tomando algo.


Hicimos un amiguito. Los perros en Perú son callejeros pero suelen ser muy mansos y siempre se acercan en busca de comida o de un poco de afecto.

Gallinas también hay muchas pero no son tan simpáticas.

¿Seguimos caminando? Venga, ánimos!


Una última mirada a las vistas desde el kiosco para coger aire.

Retomamos la caminata durante unas 3 o 4 horas más primero plano y luego en bajada por un camino muy resbaladizo que hizo el descenso  bastante largo y pesado. Ya veíamos el oasis donde íbamos a dormir al fondo pero no parecíamos llegar nunca. Queríamos llegar pronto para bañarnos en las piscinas pero llegamos ya habiendo oscurecido. Sin embargo, nos bañamos igualmente.


Más amiguitos por el camino. Esta monada de perrito se volvió loco al vernos.


Foto con todos los compis de viaje.

El oasis cada vez más cerca.

Así que llegamos muertos, nos metimos directos a la piscina a oscuras, cenamos y nos fuimos a dormir pronto porque el segundo día a las 5 de la madrugada empezábamos de nuevo a subir. Esta subida fue mítica. De hecho nos recordó mucho a cuando subimos al monte Fuji (podéis recordar aquella entrada clicando AQUÍ) porque la empezamos de noche, solamente alumbrados por linternas y móviles, caminando en silencio, concentrados hasta que poco a poco fue amaneciendo. Unos nos fuimos distanciando de otros y la caminata mañanera y sin haber desayunado, que se suponía que iban a ser 3 horas, la hicimos en poco más de 1 hora y media. Eso sí, fue dura dura. Entre lo empinado que estaba, la altura de los escalones, el terreno cambiante y arenoso y el madrugón, la subida fue tremenda, pero sin duda fue un reto superado y nos encantó, lo disfrutamos mucho.

Arriba descansamos y tomamos las fotos de rigor.

 
Este perrito, al igual que nosotros, buscaba el calorcito del amanecer y se apoltronó sobre esta roca la mar de a gusto.

Una vez en la cima, ya reunidos todos, caminamos una media hora más ya en plano hasta Chivay, el pueblo donde tomamos el desayuno. Un desayuno que saboreamos y agradecimos al máximo.

De camino observamos la fauna típica de la zona. Estas plantas grisáceas (aunque parezcan curiosas y hasta bonitas) se llaman Barba de Viejo y en realidad es un hongo maligno que se adhiere a los árboles y los va matando.




Después proseguimos nuestro camino esta vez ya en autobús y fuimos realizando algunas paradas en pueblos con encanto, donde tomar alguna foto de su iglesia principal o de su curiosa fauna.

Primer pueblo: Coporaque.

Turistada number 1, lo sabemos, pero por la voluntad nos encantó que esta pedazo águila se posara sobre nosotros.



Karlos optó por el kit completo: águila, llama y gorrito peruano... ideal, si o no?

También paramos en mirados para observar las terrazas de plantaciones, con unas vistas fantásticas.




Y finalmente para observar la multitud de volcanes que hay en la zona, de los cuales alguno, como se puede ver en la foto, siguen en activo.


¿Lo veis sacando humo allí al fondo?

Y la parte menos agradable de toda la excursión la vivimos cuando regresábamos a Arequipa en la mini van todos juntos y tan contentos. Debían ser las 15:00 de la tarde cuando yendo por una zona de curvas bastante acentuadas alguien de dentro de nuestra furgoneta gritó: un accidente! Todos miramos y por unos segundos nadie medió palabra, los gritos ahogados ante el espectáculo que incrédulos estábamos presenciando. Una mini van como la nuestra se había precipitado barranco abajo llena de pasajeros y os podéis imaginar cual era el panorama. Salimos de la furgoneta y la primera reacción fue la de parpadear otra vez intentando asegurarnos que lo que estábamos viendo era verdad. La segunda reacción fue la de ¿qué hacemos? Ya había gente abajo intentando ayudar... ¿seremos de alguna ayuda? y la tercera fue casi sin pensarlo, vamos para abajo y lo poco que podamos hacer será importante.

Bajamos barranco abajo por un terreno arenoso y de piedras muy resbaladizo y nos encontramos de frente con el panorama, gente herida, sangrando, siendo atendida como se podía por turistas como nosotros de otras furgonetas que al igual habían bajado. Pero todavía había gente dentro del autobús en estado grave. La situación estaba un poco descontrolada, había gente con propuestas encontradas en cuando a mover o no mover a la gente de dentro, como sacarlos... por unos momentos el caos reinó entre los presentes. Una de nuestras compañeras de viaje era médico y había un par más de otras vans. Al poco empezó un trabajo en cadena en la que todo el mundo puso su grano de arena: agua, mantas, bufandas, almohadas, kits médicos, piedras para reforzar la furgoneta por si se seguía deslizando barranco abajo (cosa muy peligrosa habiendo todavía gente dentro). La gente dio todo lo que pudo. Y por supuesto el esfuerzo físico de mucho a pie de cañón para lo que hiciera falta. 

No entraremos en detalles morbosos, sólo decir que con la ayuda de todos y el buen hacer de los médicos fuimos uniendo fuerzas para mantener la situación controlada. Al cabo de una hora (sí, una hora) llegó una patrulla de policias y al cabo de otra llegó una ambulancia. Los servicios médicos en esa zona de Perú son escasos, lentos y están muy distanciados. Entre todos pudimos sacar a los heridos de dentro del bus, subirlos en camillas hacia la cima y bueno finalmente sobre las 18:00 retomamos la marcha de nuevo hacia Arequipa.

Como decimos no entraremos en detalles, sólo decir que se vivieron momentos de tensión, fueron momentos duros, pero por lo que pudimos ver todos llegaron arriba vivos, y esperamos desde aquí que se puedan recuperar.
Hemos decido no colgar imágenes, aunque sí queríamos contarlo porque pensamos que se tiene que saber. Perú y Bolivia son dos países con mucha belleza, riqueza cultural y natural y que son dignos de visitar, pero en nuestra opinión se tienen que poner las pilas para adaptar el país a un turismo cada vez de mayor crecimiento y asegurar su seguridad en todos los sentidos. Porque éste, no es un hecho aislado. Y no llevan muñecos de trapo, llevan a personas y se tiene que velar por su integridad. Las carreteras no están en buen estado, muchos medios de transporte tampoco y muchos conductores hacen el trayecto cansados, bebidos o a demasiada velocidad. 
Nosotros por suerte estamos sanos y salvos, queremos dejarlo claro, pero hemos cogidos muchos mini vans y autobuses a lo largo de este viaje y es inevitable pensar que podíamos haber sido nosotros. 
Nada más que añadir, creemos que está bastante claro nuestro punto de vista.

Finalmente llegamos a Arequipa a las 20:00 y a las 21:00 cogíamos otro autobús (sí, otro más) pero esta vez con la compañía Cruz del Sur, que es una compañía buena, de nivel. Con deciros que tenemos hasta pantallitas de películas, manta, almohada y cena dentro del autobús. Vamos dirección Nazca donde llegaremos mañana por la mañana.

Así que peliculita y así hasta que nos entre la ñoña.... buenas noches!